El Australiano nunca ha dado por concluida su historia en la Fórmula 1. Más de un año después de su última aparición en un Grand Prix, el Australiano de 23 años sigue trabajando con un objetivo muy claro: volver a la parrilla de salida en 2027. Una perspectiva nada sencilla, pero que en las últimas semanas ha empezado a adquirir contornos más concretos.
El papel de piloto de reserva de Haas le ha permitido permanecer dentro del paddock, pero serán sobre todo los kilómetros al volante de un Fórmula 1 los que podrán marcar la diferencia. El programa de pruebas acordado con el equipo estadounidense representa para Doohan algo más que la posibilidad de quitarse un poco el óxido: será una ocasión para recordar al paddock que su breve etapa como titular en Alpine podría no haber contado todo sobre su potencial.
La Fórmula 1 emitió un veredicto muy rápido sobre la carrera de Doohan. Ascendido a piloto titular por Alpine a finales de 2024, el australiano empezó la temporada siguiente con una presión inusual para un rookie. La llegada de Franco Colapinto como reserva había alimentado interrogantes sobre su futuro incluso antes del Grand Prix de Australia y, tras apenas seis carreras, el equipo de Enstone decidió hacer el cambio.
SI bien Doohan cometió errores siendo el peor para él en Suzuka, que causó grandes daños a su monoplaza y no logró encontrar los resultados necesarios para invertir una tendencia que parecía ya definida, pero sigue siendo legítimo preguntarse hasta qué punto esas pocas apariciones permitieron realmente evaluar su potencial. También es a partir de esta pregunta desde donde se relanza hoy su candidatura para un regreso a la Fórmula 1.
Otro dato en contra resulta ser su balance estadístico de su experiencia no ayuda: ningún punto conseguido y un 13avo., puesto como mejor resultado. Pero los números, en este caso, cuentan solo una parte de la historia. Doohan llegó a su debut como titular sin la posibilidad de atravesar esa fase de aprendizaje que normalmente se concede a un debutante, encontrándose muy pronto en la situación de tener que demostrar que merecía un asiento que parecía estar en entredicho prácticamente desde el momento en que lo ocupó.
No es un detalle secundario. Incluso los rookies más cotizados necesitan tiempo para completar el paso a la Fórmula 1, un proceso que no se refiere solamente a la velocidad pura. Está la gestión de un fin de semana, el trabajo con los ingenieros, la comprensión de los neumáticos, los procedimientos, la capacidad de construir progresivamente el límite del monoplaza. Doohan tuvo que condensar todo esto en seis Grands Prix, con la conciencia de que cada error tendría un peso mayor de lo normal. Su trayectoria anterior contaba algo distinto. Alpine había invertido durante años en Doohan, incorporándolo a su Academy y acompañándolo hasta las puertas de la Fórmula 1. El Australiano había acumulado además una importante experiencia en los test con monoplazas de temporadas anteriores y en las sesiones de entrenamientos libres, un trabajo que había convencido al equipo de Enstone para ascenderlo al rol de titular. Esa confianza se agotó luego muy rápidamente, hasta la separación definitiva producida a comienzos de este año.
Su llegada a Haas representó un nuevo punto de partida. Doohan entró en el equipo como piloto de reserva, compartiendo el cargo con Ryo Hirakawa, y encontró una estructura que, gracias a la colaboración con Toyota, ha ampliado sensiblemente su programa de pruebas. Para un piloto en su situación es probablemente uno de los entornos más interesantes en los que encontrarse: no solo porque permite mantener un contacto directo con la Fórmula 1, sino sobre todo porque ofrece la posibilidad de volver concretamente al volante.
Y es aquí donde la historia se vuelve interesante. Un test no representa automáticamente una audición para un asiento, pero cuando un equipo dispone de un programa TPC (Test of Previous Cars) se convierte inevitablemente también en una herramienta para evaluar a los pilotos. Haas ya ha utilizado esta posibilidad con perfiles diferentes y podrá hacerlo también con Doohan. Para el australiano será probablemente el momento más importante desde que dejó la parrilla. La competencia es sólida. Va desde Leonardo Fornaroli, a quien el equipo ya ha tenido ocasión de conocer en un primer test en Jerez, hasta Rafael Câmara. Ambos estarán en pista en Portimao después del fin de semana de Zandvoort junto a Hirakawa. Doohan no estará presente en este test, un elemento que puede hacer parecer su candidatura menos fuerte respecto a los nombres citados. Sin embargo, Haas ha decidido garantizarle una jornada aparte, programada en el circuito de Jerez después del fin de semana del Gran Premio de Madrid.
Ahora tendrá la posibilidad de volver a ponerse al volante sin la presión de un fin de semana de carrera y, sobre todo, sin un veredicto que emitir en el plazo de pocas semanas. No hay ninguna garantía de que el camino lleve a un asiento en 2027, pero por fin existe la posibilidad de construir una candidatura sobre algo concreto. Para Doohan podría ser la segunda oportunidad.


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