Ha sido un giro inesperado en Aston Martin, ya que Adrian Newey dejará su cargo de director del equipo para volver a centrarse exclusivamente en los aspectos técnicos. Pero aún más sorprendente ha sido el nombre de su sucesor: Jonathan Wheatley. El actual jefe de equipo Audi, que lleva trabajando en la escudería alemana desde el pasado mes de mayo junto al director ejecutivo Mattia Binotto.
Tras apenas diez meses, Wheatley regresará a Inglaterra. Aún se desconocen los plazos, ligados obviamente a las posibles restricciones del contrato con Audi. La sede de Aston Martin en Silverstone se encuentra a apenas veinte kilómetros de la sede central de Red Bull, donde Wheatley pasó veinte años de su carrera. Un regreso a los orígenes, por tanto, pero también el inicio de un reto especialmente estimulante, entre comillas por que desde mi punto de vista, Aston Martin esta condenado a la decepción. Pero para Wheatley, esta oportunidad es un reto ya que se incorporaría en un momento extremadamente delicado para el equipo, difícilmente peor.
En Audi disfrutaba de cierta autonomía, reportando directamente al consejo de administración, pero la convivencia con Binotto no le garantizaba todos los poderes tradicionalmente asociados al cargo de director del equipo. En Aston Martin, en cambio, debería tener un margen de maniobra más amplio.
Su llegada podría además haber sido respaldada, si no sugerida directamente, por el propio Adrian Newey. Ambos han compartido dos décadas en Red Bull y no sería de extrañar que el nombre de Wheatley le hubiera sido propuesto a Lawrence Stroll precisamente por Newey.
Por su parte, Newey se prepara para poner fin a su experiencia como director de equipo a menos de cuatro meses de su nombramiento. Un cargo que comenzó en un contexto ya de por sí complejo y que se ha visto aún más complicado por una crisis muy alejada de las expectativas iniciales. Una situación en la que parte de la responsabilidad no puede sino recaer también en la dirección del equipo.


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